Vuelve hasta mí en el silencio de la noche
Vuelve hasta mí en el silencio de la noche
tu voz que yo amo, y tus palabras
que yo no olvido. Vuelve hasta mí
para que tu ausencia no empañe
el cristal de la memoria, ni lo transforme
en el espejo opaco de mis ojos. Vuelve
con tus labios cuyo beso soñé en un estuario
vestido con la mortaja de la niebla; y trae
contigo la alta marea de la mañana con la que
todos los náufragos soñaron.
Nuno Judice