Mostrando entradas con la etiqueta Adulter. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Adulter. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de noviembre de 2007

A la mierda la dieta

35 comentaron


Como quizá algunos de por aquí no se pasen por un blog que, a veces y sólo a veces, cuenta cosas muy interesantes y, como tengo permiso de su autor para enlazarlo, como ya hice con un texto sobre la belleza, que sepan todos que, en cuanto he leído el texto, me he planteado seriamente no perder los kilos que me sobran.

Pueden leerlo aquí mismo y disfrutarlo, sobre todo las de volúmenes rotundos y redondeces exuberantes.

Gracias, maestro.

viernes, 7 de septiembre de 2007

No sé si te han contado...

27 comentaron

No sé si te han contado alguna vez cómo se abre una mujer. La asfixia que se nota de golpe, los nervios concentrados en el centro, la sensación de que caes, de que te estás cayendo, y no hay asidero alguno al que agarrarse, cómo se nota la humedad dentro, cómo resbalan los líquidos, cómo notas que están bajando, que eres agua caliente, que la única parte de tu cuerpo que reacciona y que se mueve es esa agua que quiero que te bebas como si hubieran pasado siglos desde que la tomaste por última vez.


Eso sucede cuando la excitación es lenta. Pero hay veces que un estímulo acelera el pulso y en un segundo vuelves a ser agua densa, jugo espeso, y notas que tus piernas se abren porque tu sexo se abre, que quiere partirte por la mitad y el sexo abierto te duele, y no lo calma un dedo, porque necesitarás dos, al menos, metidos dentro, o una lengua lenta y profunda que repte despacio, o un sexo duro, terriblemente duro, también mojado, entrando, saliendo, embistiéndote, y no existen los brazos, ni las piernas, ni la espalda, sólo nosotros, clavados, moviéndonos, intentando acoplar ritmos, tus ojos muy abiertos, tu boca dentro de mi boca, mi boca dentro de la tuya, el baile más antiguo del mundo, el instinto, la mente ocupándose de los centros, del movimiento de los músculos, de apresar todo lo que se mueve, y se escurre, del calor que cubre el cuerpo, del peso que me aplasta mientras entras y sales y me quemas y me llenas y vuelves a beberme...

El cuadro, por supuesto, es de Modigliani y el texto primigenio se lo escribí a Adúlter, pero alguien me hizo cambiarle un par de palabras...

sábado, 7 de abril de 2007

Belleza

7 comentaron

Quizá aquí se resuma todo

Y de paso siempre podéis aprovechar para leeros el resto de las entradas, que no tienen desperdicio.


Los hay que siempre supieron llegar con las teclas.