Soy una privilegiada, sí, lo sé, trabajo en casa, con mucha flexibilidad, en algo que me gusta y no necesito el dinero....todo tan de color de rosa que parece que la conciliación en mi caso no fuera un problema...pero como en todos los casos, lo es. Os cuento mi día a día para que juzguéis vosotros:
Mi jornada laboral se reduce al rato que duerma Ranita, así de sencillo. Normalmente, suele hacer una siesta de una hora y media por la mañana y otra de como mucho una hora después de comer. Es decir, para que no tengáis que sacar la calculadora, un total de dos horas y media al día. Fin. El resto de la mañana, me la paso con ella. Al que piense que trabajar con un niño en casa es posible, le presto la mía un ratito y que me diga. Si la dejas en la cuna, berrea de tal manera que ni Cruella de Vil sería capaz de concentrarse y no ir a por ella y si la dejas en el suelo sin supervisión constante, hace de Roomba humana y en segundos le sacas de la boca 3 pelusas, una rueda de un coche y dos calcetines sucios. Así que eso descartado. Entonces, mi jornada laboral suele empezar, como pronto, a las 10/10.30. Da igual lo pronto que me levante, ella se despierta conmigo, así que esa opción queda descartada. Aprovecho su siesta para trabajar, a tope durante esa hora y media. Luego me la llevo de paseo o jugamos en casa otro par de horas hasta la comida y después de darle de comer, la acuesto otro rato y yo tengo que elegir entre comer o trabajar otra hora. Y fin de la jornada laboral. Y por supuesto, si me llama algún cliente por teléfono, de fondo hay una niña berreando, si viene algún cliente a casa, lo recibo con una niña en brazos, si se pone mala, mi cliente recibe una llamada para retrasar su encargo debido a virus infantiles....todo muy profesional, sí! :S ¿Y qué pasa si un día no se quiere dormir la siesta? Pues que yo había previsto ciertos objetivos laborales para ese día que no se van a cumplir; sin más. Ella es la jefa. Como hoy, que la señorita ha decidido que no se quiere dormir de ninguna de las maneras y yo tenía una entrega que no se va a producir porque no puedo darle opio, no. También muy profesional, sí....
Normalmente, en mi mundo ideal, a partir de las 4, que recojo a Renacuajo de la guarde, ya se acaba la jornada laboral, bastantes horas les quito ya a mis niños! De 4 a 9 me toca disfrutarlos al 100% y además, si trabajar con un bebé es difícil, con un bebé y un niño de 3 años, ya ni os cuento. Pero los días en que no puedo apañarme con 2/3 horas de trabajo (casi todos, por muy flexible que sea, mis clientes no pueden esperar 4 días a que les haga el trabajo que cualquier otro les hace en 1 día) tengo que arañar minutos por las tardes (como muy probablemente hoy, a no ser que de pronto Ranita decida cambiar de opinión y dormir cual lirón, aunque sea a deshoras) si Mr. Sapo se puede quedar con ellos esa tarde (que obviamente no es siempre) o emplear las maravillosas 3 horas desde las 9 que se acuestan los dos hasta las 12 que empieza a despertarse Ranita (prescindiendo de cena, por supuesto).
¿Por qué lo hago entonces? Por varias razones:
- por salud mental, necesito hacer algo más que ser madre 24 horas al día, empleé muchos años de mi vida en estudiar 2 carreras universitarias como para tener que dejar aparcado mi trabajo sin más, me gustan mucho mis niños, pero mi trabajo también; compaginar ambas cosas es lo que más alegría me da.
- por economía. No, no me es imprescindible trabajar, con el sueldo de Mr. Sapo y los ahorros, podríamos tirar, pero la vida cuesta dinero y esos ingresos nos vienen de lujo.
- por mantener mi puesto de trabajo. Llevo trabajando en esto 10 años y tengo clientes desde casi el principio que se han mantenido fieles y respetuosos todo este tiempo. Si desaparezco 5 años, al volver, tendría que empezar desde el principio, todo lo que he construido empresarialmente se vendría abajo, y no me apetece ni creo que me lo merezca.
- por igualdad. Entiendo que el trabajo de Mr. Sapo es menos flexible, pero el mío no es menos importante, ni mi presencia con los niños es más imprescindible que la suya, no soy ni quiero ser una madre del siglo pasado, respeto a la que lo quiera ser, pero cada uno tiene que buscar lo que le funciona a su familia, y a la mía, una madre descontenta y frustrada le viene fatal.
Así es como nos apañamos en esta casa en el tema de conciliación laboral. Por suerte, Mr. Sapo tiene cierta flexibilidad laboral y puede trabajar desde casa varias tardes a la semana (aunque ya sabéis que eso es un arma de doble filo) y así nos vamos apañando. Yo trabajo (y cobro) menos de una media jornada normalmente con picos puntuales de trabajo y Mr. Sapo trabaja a jornada completa y entre los dos, nos apañamos como podemos para conciliar vida familiar y laboral.
¿Cómo lo hacéis vosotros? ¿Estáis de acuerdo con nuestra forma de ver la vida familiar y laboral? ¿Me daríais algún consejo?
Normalmente, en mi mundo ideal, a partir de las 4, que recojo a Renacuajo de la guarde, ya se acaba la jornada laboral, bastantes horas les quito ya a mis niños! De 4 a 9 me toca disfrutarlos al 100% y además, si trabajar con un bebé es difícil, con un bebé y un niño de 3 años, ya ni os cuento. Pero los días en que no puedo apañarme con 2/3 horas de trabajo (casi todos, por muy flexible que sea, mis clientes no pueden esperar 4 días a que les haga el trabajo que cualquier otro les hace en 1 día) tengo que arañar minutos por las tardes (como muy probablemente hoy, a no ser que de pronto Ranita decida cambiar de opinión y dormir cual lirón, aunque sea a deshoras) si Mr. Sapo se puede quedar con ellos esa tarde (que obviamente no es siempre) o emplear las maravillosas 3 horas desde las 9 que se acuestan los dos hasta las 12 que empieza a despertarse Ranita (prescindiendo de cena, por supuesto).
¿Por qué lo hago entonces? Por varias razones:
- por salud mental, necesito hacer algo más que ser madre 24 horas al día, empleé muchos años de mi vida en estudiar 2 carreras universitarias como para tener que dejar aparcado mi trabajo sin más, me gustan mucho mis niños, pero mi trabajo también; compaginar ambas cosas es lo que más alegría me da.
- por economía. No, no me es imprescindible trabajar, con el sueldo de Mr. Sapo y los ahorros, podríamos tirar, pero la vida cuesta dinero y esos ingresos nos vienen de lujo.
- por mantener mi puesto de trabajo. Llevo trabajando en esto 10 años y tengo clientes desde casi el principio que se han mantenido fieles y respetuosos todo este tiempo. Si desaparezco 5 años, al volver, tendría que empezar desde el principio, todo lo que he construido empresarialmente se vendría abajo, y no me apetece ni creo que me lo merezca.
- por igualdad. Entiendo que el trabajo de Mr. Sapo es menos flexible, pero el mío no es menos importante, ni mi presencia con los niños es más imprescindible que la suya, no soy ni quiero ser una madre del siglo pasado, respeto a la que lo quiera ser, pero cada uno tiene que buscar lo que le funciona a su familia, y a la mía, una madre descontenta y frustrada le viene fatal.
Así es como nos apañamos en esta casa en el tema de conciliación laboral. Por suerte, Mr. Sapo tiene cierta flexibilidad laboral y puede trabajar desde casa varias tardes a la semana (aunque ya sabéis que eso es un arma de doble filo) y así nos vamos apañando. Yo trabajo (y cobro) menos de una media jornada normalmente con picos puntuales de trabajo y Mr. Sapo trabaja a jornada completa y entre los dos, nos apañamos como podemos para conciliar vida familiar y laboral.
¿Cómo lo hacéis vosotros? ¿Estáis de acuerdo con nuestra forma de ver la vida familiar y laboral? ¿Me daríais algún consejo?