"Esto no es lo que necesito"
Nunca pensé que estrellarme voluntariamente fuera la única solución, eran días de canícula y estábamos perezosos como 'perros sin aliento', de modo que para refrescarnos, bajábamos al muelle del puerto pesquero, en el pueblo donde coincidíamos durante las vacaciones estivales, desde hace unos días, hacíamos el mismo trayecto en una vieja bici, nos divertía hacerlo así, ella se acomodaba en la barra, juntando las piernas y entonces se dejaba caer hacia atrás, hasta que su espalda utilizaba mi pecho como tope y cómodo respaldo, su cuello quedaba cerca de mi rostro, su cabello suave y dorado azotaba levemente mi cara, debido a la temperatura, amplificaba el perfume de su piel que acababa invadiéndome, era un comportamiento anunciado, me alteraba, el corazón bombeaba fuerte, mi respiración se volvía más frecuente y profunda, mi torax balanceaba su espalda en movimientos cada vez más amplios, se unía el esfuerzo del pedaleo a las sensaciones y sueños que me producía esa mujer, a ella le divertía la situación y acomodaba aún más su espalda contra mi pecho.......
Cada vez que te leo y prometí que no lo haría, te imagino mientras el tiempo se detiene y me dice adiós con educación infinita, entonces mis labios se van transformando en un río reseco en mitad del desierto, al que el sol acaba por acartonar por completo hasta dejarlo como una gigantesca grieta en un árido paisaje, que el viento terminará por erosionar, soy como la tierra seca que queda exhausta después de los cultivos y necesita absorber el agua de las gotas de lluvia, mis labios necesitan de los tuyos si no quieren morir.
Una mirada lanza un anzuelo a ese mar que es el terreno que pisas, en el que tu eres el manjar que añoro, mi mirada queda anclada en las curvas interminables de tu cuerpo, con las redes del eros intento rescatarte de la inmensidad del océano, pero tú te me escapas una y otra vez y vuelves al profundo azul. Tus largas piernas van transformándose en la cola de sirena que se arquea una y otra vez y provoca maremotos de confusión en mi cerebro.
Etiquetas: música , Satisfaction
-Com faces per ballar amb algú?
-Es fácil la miras a los ojos y se lo pides
-I Si no vol pas?
-Pues pruebas con otra chica, aquí deben haber aproximadamente unas 160 personas, de las cuales 80 son chicas, solo tienes que hacer entre 1 y 80 peticiones, cuestión de estadística.
Mentí, eso era lo que hacía yo al principio, pero mas adelante descubrí un método mas eficaz, agarrar del brazo mientras lo pides y estirar primero suavemente y luego con decisión hasta que la víctima prefiera bailar a que le disloquen el brazo o se quede en el centro de la pista con silla y todo.
Eso si después del primer baile, dejo un espacio de tiempo para que haya una posibilidad de rescindir el compromiso de seguir bailando, pero no suele ocurrir, el miedo a otro tirón hace su efecto.
Pero mi amigo y compañero de fatigas además es alpinista y tiene las manos mas grandes que he visto en mi vida y su fuerza es descomunal de modo que para evitar situaciones desagradables no le recomiendo el contacto físico al menos inicialmente.
Además él tiene otra ventaja, es de un pueblo de 40 habitantes en la Cataluña profunda en el que hablan una lengua extraña, mitad catalán mitad castellano, habla con la boca muy cerrada y los dientes apretados, por lo que es imposible entenderlo si no conoces la jerga.
-¿Em pots fer une probe de com se fa?
-Dime la chica con la que gustaría bailar.
Señaló una rubia sonriente de proporciones áureas, que venía en compañía de sus amigas. Fui hacia ella, María. Al cabo de un minuto ya estaba bailando con ella y él con una amiga suya, le había dicho que era un ruso podrido de dinero, para disimular ese catalán tan cerrado, nadie se dio cuenta porque aparte de sus dificultades de dicción es parco en palabras.
Mis competencias en el trabajo han mejorado considerablemente a pesar de que soy un incompetente social, mi amigo se ha trasladado a Barcelona.
-¿Te puedo pedir un favor?
Siempre tenía una sonrisa.
- Sabes que si.
- Me gustaría que me llevases a dar de comer a las palomas.
Allí estaban ellas tranquilas como guijarros blancos sobre el suelo polvoriento, la plaza alegre con el sonido cristalino del agua gorgoteando de la fuente central, paseaba entre ellas y les iba echando migas de pan una a una, volaban agradecidas, su sonrisa demostraba felicidad con esta actividad tan simple de alguna forma me contagiaba esta felicidad.
De entre las mesas apareció imponente Daniela, la mujer mas guapa del mundo ( o lo que ella creía), se quedó mirando de hito en hito, como desplazaba la silla de ruedas con una sonrisa.
No podía imaginar que con la indiferencia con la que la trataba, tuviera sentimientos de algún tipo y esto la desmontaba totalmente, preferir estar dando comida a las palomas en lugar de entre sus brazos no entraba en su mente, acostumbrada como estaba a hacer doblegar las voluntades de cualquier tipo de hombre.
Se me acercó y con la voz mas sensual y despectiva jamás emitida dijo: