Hoy me han confirmado que voy a
volver, muy pronto. Para que me vaya
preparando, y sobre todo, para que dé mi aceptación.
Pese a
esperar la noticia , me ha sorprendido. Aunque aquí el tiempo no parece contar,
sí sé que ha transcurrido el suficiente para que todo haya cambiado. De todas
formas, eso importa poco .
Me llaman.
Voy a conocer a la que será mi madre. Me han dicho, que yo la podré ver a ella,
aunque ella no me verá a mí. Eso me produce una sensación extraña, como de
espiar a alguien, pero así debe ser. Así siempre ha sido.
Poco a
poco, primero tenuemente y luego con más claridad, voy percibiéndola, mientras
la veo acercarse con una sonrisa por el puente que hará posible el contacto , hasta quedar situada en medio de él. Ahí se para. El resto del camino, y hacía ella, tendré que
hacerlo yo, sí así lo deseo. No puedo reconocerla. Me parece agradable, pero
desconocida. ¿Se habrán equivocado?
Miro su
rostro , primero entre claroscuros, luego de forma mas sutil. Ella se
lleva las manos a los oídos, porque, aunque no lo sabe, está oyendo la voz de
su propia naturaleza, su esencia y la mía que gritan al unísono, aunque ella
cree que sólo es el viento.
Miro su
mirada , buceo en el lago profundo de sus ojos , y entonces, sólo entonces,
la reconozco.
Es ella. ¡Si, ella!. Amiga, amada, querida alma
compañera.
Quien a mi
lado está interroga con la mirada. Y yo, siento como lloro de alegría, aunque
no tengo ojos con qué llorar. Porque recuerdo, y los recuerdos aquí son haces de
luz, porque las preguntas ya no existen y las respuestas se sienten en forma de
calma. Recuerdo cuando fuiste aquella campesina que me salvo la vida y a la que
yo desprecié por mi superior cuna, y cuando fuiste aquel padre paciente al que
no supe jamás entender. Entonces tu tenías esencia masculina, como yo he
elegido ser ahora. La última vez, en aquella guerra. Compañeros ambos. Nos
dispararon, a ti te hirieron. No volví a por ti para salvarte la vida, tenía
demasiado miedo...creo que tú lo sabías.
Tantas
vidas, tantas lecciones se abarcan en mi consciencia que me es difícil ver la
sucesión, pero sé que hay cosas que aún debemos aprender. Te debo muchas cosas,
y me han ofrecido la oportunidad de pagarlas. Y quiero hacerlo.
Mirando a
quien está conmigo a lo más profundo de su ser, simplemente digo SI, y el
universo, firmado el acuerdo de vida, ratifica el consentimiento.
Ahora,
querida mía, sólo tendrás que esperarme un tiempo, pero ya voy hacia ti. Te veo
dentro de mí, ofreciendo tu cuerpo al universo, aceptando el Pacto, como yo. Tú
también has dicho sí.
Me preparo
para el viaje. Me han dicho que no recordaré nada hasta mi regreso. Eso me
da miedo, porque ahora, sé todo lo que
no hice de forma adecuada y sé como debo repararlo. Pero si olvido, tendré que
empezar desde cero, y usar mi libertad de nuevo. Y temo a equivocarme, a
volverte a hacer daño. Pero tú, que también lo sabes, también lo aceptas. Esa
es la Rueda de la Vida.
Miro a ese
pequeño planeta a donde voy a vivir. Cierro los ojos. Salen a despedirme.
Otras Almas Compañeras. Son cientos ,
pero todos son Uno. Hay alegría. Suerte esta vez. Anda esos caminos a los que
te diriges con alegría, me dicen. Pronto nos veremos, aunque ya sabes que el
tiempo no existe.
Después...la
espiral. El agujero negro. El Vértice infinito que me hace gritar de espanto
antes de llegar al puente que nos va a unir.
Mi parte del camino que atravieso impaciente, mientras ella me recibe.
Mi alma compañera, qué delicia volver a estar contigo.
Ahora soy
parte de ti. Mi triple regreso : a esta tierra, a esta vida y a tí. La mujer que pronto será mi madre, se
gira. Volvemos a casa. Uno en dos, dos en uno. El parque, con su estatua,
quedan vacíos.
A mi alma gemela.
Y a Mont-se. Por por su lealtad. Por haber estado siempre con nosotros, en los días mejores y peores, dándonos su apoyo y aliento desde que empezamos.
Por nada de este mundo nos gustaría perderte, Mont-se.
Te queremos.
Ranita