Hace bastantes años, aproximadamente veinticinco, alguien soñó que trepaba por una bonita y peligrosa senda, cuando en un estrecho recodo se encontró de bruces con un duende verde, subido en una de las siete rocas blanquecinas y puntiagudas que se hundian repetidamente en el paisaje, concretamente estaba encaramado en la cuarta roca, justamente delante del caminante.
- ¡Salud, mortal! -dijo el duende.
- Hola y adiós - respondió el humano.
- ¡Eh! ¡Oye!...Tú te repites mucho, te repites mucho ¿sabes que te repites mucho? le dijo 3 veces con guasa y cierta seriedad el duende- mientras se iba difuminando en el nubarrado aire del firmamento.
- Los siglos y la naturaleza también se repiten incesantemente, los relojes de arena corren sin sentido; con la voz, un lapiz o un teclado repito e insisto en lo mismo de siempre. ¡ importantes son los cimientos de la existencia! Renovarse para seguir muriendo y viviendo una y otra vez, eh , vigilante duende, - clamó el viajero con buen humor y mejor talante.
Como antes ya se habian despedido, el explorador, observador o lo que fuera- siguió subiendo por el sinuoso y pedregoso sendero, llegando al cabo de un largo rato a la cima, allí le aguardaba una amplia y florida explanada donde habian letreros, situados estrategicamente -y que rezaban así: Recordatorio para Ángeles, Santos y Dioses "Los mortales del planeta Tierra siempre serán inocentes."
En silencio y vociferando cuerda y enajenadamente. Cien veces he nacido y muerto, hasta que en el preciso y relevante instante, " entre espacios y tiempos levitadores", yo, M.A.B.G dejaré el estado fisico y espiritual de MI conciencia en la vida y en la muerte. Y entonces - nunca más volveré a morir o a nacer ".
Marpin_
El blog de marpin y la rana