El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, saluda al rey de Marruecos, Mohamed VI, al comienzo de la entrevista celebrada en la sede de Naciones Unidos en Nueva York, el 21-9-10.
Esto no está pasando en los confines del mundo. Allende los mares o donde a Dios se le voló la gorra. Esto está pasando a muy pocos kilómetros de España, en el Sáhara occidental que una vez fue español.
Nuestra reciente ministra Jiménez se evade del asunto pasándole la patata caliente a la O.N.U. La O.N.U dice que no hay razones ni históricas ni jurídicas para mantener la dictadura. (Sí, dictadura. Que todavía habrá quien diga que es una monarquía-democrático-singular esta continua violación a los derechos humanos, a la vida de los que reclaman su independencia, y la perpetua humillación y aplastamiento de un pueblo)
Y digo yo, siquiera por decencia y por las comnotaciones históricas de España con el Sáhara...¿Dónde están las protestas de este gobierno super-democratico, super-progresista y super-todo? ¿Qué gestiones a nivel internacional se están realizando, qué actuaciones mediadoras, que solicitudes de intervenciones diplómáticas para evitar el asesinato de civiles y aplastamiento de los disidentes? ¿Ya no se acuerdan de sus protestas contra otro dictador que, precisamente, dejó a su suerte El Sáhara que desde entonces Marruecos manipula, por qué nos negamos a decir que "gobierna"?
Veo en los periódicos la foto de la Sra. Ministra, monísima de la muerte, junto a Evo Morales con una sonrisa de oreja a oreja. Contemplo también las fotos de los asesinados en El Aaiún. A su lado, otra instantánea de un aún más sonriente Zapatero como siempre, a sus zapatos, pero dándole la mano (sí, sí la mano, no la espalda, al monarca marroquí). Ni la decencia siquiera de poner cara de Palo. Pienso en la deuda histórica del pueblo español con El Sáhara. Recuerdo las imágenes de nuestro Rey (ji-ji, ja-ja, ju-ju) con el Rey marroquí, que para eso son muy amiguitos. Y me dan ganas de vomitar.
El Blog de Marpin y La Rana. escribiendo en
color Rojo-sangre. Por congruencia y respeto.
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