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Monday, January 28, 2008
Tuesday, January 15, 2008
La poesía es lo único que me va a sobrevivir - Perú 21
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Adoro a Marcela Robles. Es mi poeta favorita. En este juicio, como en la poesía, priman mis emociones. Ella me enseñó a escribir y le pido perdón por ser un pésimo alumno. Pero en lo que sí he sido su estudiante más aplicado es en el amor por los versos que queman -como los suyos-, esos que te conducen hacia la ferocidad de un encuentro donde la sangre y el dolor saben a vino. Por ello, celebramos la aparición de HighWay (Editora Mesa Redonda), un viaje en carretera que hubiésemos deseado vivir.
¿La luna, la noche, la mujer y Marcela Robles son una sola?
En ese poema ('Convertible'), sí.
¿Tienes una atracción por la luna, por la noche?
Hace poco se ha elegido a la palabra más bella del mundo: Yakamoz, un vocablo turco que significa: "el reflejo de la luna sobre el agua". Me emocionó mucho saber que tiene que ver con una constante en toda mi poesía. La luna y el agua siempre transcurren en mis poemas.
HighWay es un viaje interior que quema, ¿no es cierto?
Tú lo has dicho (sonríe). Me temo que no puedo agregar nada más.
¿Por qué convertir ese fuego interno en poesía?
Escribo porque no me queda más remedio. La poesía es una adicción más fuerte que yo y no la puedo evitar. Además, la poesía es mi única heredera universal. Es lo único que me va a sobrevivir. Si de alguna manera trascendiera, sería a través de la palabra.
¿La poesía es, necesariamente, autobiográfica?
No.
¿Cuánto hay de Marcela Robles en sus poemas?
El 99.99% (y se carcajea adorablemente). Sin embargo, yo no hablaría de una autobiografía. En mi caso es una escenificación, o puesta en escena, de hechos que me han ocurrido. La autobiografía es testimonial, racional. En mis poemas no solo hay memoria y razón. La poesía quema, más aún si eres una persona frágil, si no tienes una coraza, tan necesaria en estos tiempos. Escribir poemas significa una sobreexposición que te sitúa en una situación muy vulnerable.
Cito uno de tus versos: "No se pueden reproducir las emociones". Si esto es cierto, ¿de qué trata la poesía?
La poesía trata de hacerte cómplice del lenguaje para poder nombrar las cosas, incluso las más triviales, cotidianas y sencillas, de una manera tal que no te lleven a un camino cerrado. Si esto sucede sería una performance autocomplaciente, masturbatoria; agradable, sin duda, pero sin trascendencia. Uno escribe para remontar el lenguaje y lograr que las emociones no terminen en ese camino cerrado. Además, no se trata solamente de reproducir 'tus' emociones, sino de crear en el lector las suyas propias, porque la escritura es una aventura de a dos.
Es decir, escribes siempre para otros.
Escribo para el lector ideal, aquel que siente que le estoy hablando al oído.
Tus versos son susurros y gritos.
Sí, hay bastantes gritos. Claro, allí me alejo del lector, para no perturbarlo mucho (y vuelve su risa). Mis versos son una catarsis. HighWay es un viaje con un espejo retrovisor en el bolso.
¿Por qué esta decisión de mirar por el espejo retrovisor?
Lo he hecho en este caso, pero, últimamente, y a partir de este libro, el futuro ha pasado a un segundo plano, en términos vivenciales y literarios. Es decir, veo el camino más cercano al presente, a lo inmediato, a lo que está en la esquina, al día por día. No pienso en lo que está a la vuelta, en lo que pasará la próxima semana, en lo que estará al final del camino. Solo hago planes para el día, para la siguiente hora. Jerzy Kosinski, en su novela Desde el jardín, escribió: "La vida es un estado de la mente". En este momento, mi 'state of mind' es ese.
Sunday, January 13, 2008
Marcela Robles - Diario Correo
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Correo: Tengo entendido que de cada libro te queda un poema que luego da origen al siguiente libro…
Marcela Robles: Es cierto, es una especie de señal. Pero en este caso, el poema más antiguo tiene casi nueve años y no fue precisamente ése el que dio origen al libro. En este caso simplemente fue una cosa muy anecdótica: empecé a escribir y a escribir. Hasta que me di cuenta que tenía un grupo de poemas que podía convertirse en un libro. Es decir, que tenían una estructura que iba a alguna parte. Y esa estructura era la carretera, el viaje, la reconstrucción de los hechos.
C: La carretera como una metáfora de la vida…
MR: No sé si es una metáfora de la vida en este caso, porque creo que hay una diferencia entre la metáfora de “la” vida y la metáfora de “mi” vida. Creo que como es un libro tan personal, yo diría que es más relacionado con escenificaciones, en el caso de los poemas, de pasajes de mi vida que van más allá del testimonio. Siempre la poesía se convierte en otra cosa, no es un testimonio.
C: Y a pesar de ser tan personal lograr que el lector se sienta identificado…
MR: Claro, y uno escribe para eso, uno escribe para el lector ideal, aunque sea uno, que se te acerca y te dice: “tu libro me ha emocionado. El día de la presentación se me acercó una chica y me dijo algo que me dejó conmocionada. Me dijo: yo estaba de viaje, deprimida, sola, y se me ocurrió abrir tu libro y me cambió el estado de ánimo y me hizo sentir tan bien, porque me sentí identificada con lo que me decías”. Sintió que yo le estaba hablando a ella. Me pareció pajísima.
C: ¿Cómo es tu proceso creativo?
MR: Esquizofrénico… (risas). Creo profundamente en la inspiración, que creo es una bruja ladina y sabia que se aparece y se larga cuando se le da la gana, y te deja plantada. Pero sí creo que debe aparecer al menos para que yo pueda escribir. No puedo sentarme a escribir un poema sin sentir por lo menos que anda suelta la inspiración o algo que se le parezca. A partir de allí puedo sentarme y escribir aunque sea una palabra o un verso y seguir, y chapucear con las palabras hasta que vaya apareciendo algo o finalmente decidir tirarlo al cesto de la basura.
C: ¿Escribes a mano?
MR: Antes escribía mucho a mano. Después pasé a la computadora y no podía escribir nada si no era en la computadora. Ahora he vuelto a mi block y escribo a mano y con tinta líquida. Y mucho con lápiz. He vuelto al block escolar y a mi lápiz.
C: ¿Cuánto queda de aquella primera versión del poema? ¿Eres obsesiva de la corrección?
MR: Hay pequeños milagros que son poco frecuentes en que escribes el poema de un tirón. Y queda, digamos, casi perfecto, casi listo; y se hacen sólo pequeñas correcciones. Generalmente, como dijo muy bien Lucho la Hoz en la presentación, soy una tenaz trabajadora de la palabra. No tanto por buscar la perfección, porque creo que un poema demasiado pulido y trabajado pierde brillo. No me importa que el poema sea formalmente imperfecto, pero sí me importa lograr que diga lo que yo quiero decir. En ese sentido siempre estoy tratando de buscar una mejor palabra para que sea “la” palabra que debe estar en el poema. Por eso a veces del poema original no queda más que un verso.
C: ¿Cómo ubicarías este libro dentro de tu corpus poético?
MR: Estoy muy orgullosa de mi libro. Primero, porque he trabajado mucho, poéticamente, profesionalmente hablando. Y lo veo ahora aquí publicado en las librerías. No puedo ser objetiva, no puedo separarme de mi libro todavía, pero en mi visión, he logrado hacer ciertas innovaciones respecto de mis libros anteriores. Creo que es un libro más seguro de sí mismo. Creo que aquí no he tenido miedo de quizás romper algunas reglas en cuanto a la sintaxis, en cuanto a la falta de puntuación y arriesgarme un poco en ese sentido.
C: ¿Cómo ves la poesía última?
MR: He leído especialmente poesía escrita por poetas mujeres últimas, jóvenes, muy talentosas, como Andrea Cabel y Victoria Guerrero. Justamente me preguntaban el otro día en una entrevista: “¿Tú crees que deberían olvidarse ya algunos temas las poetas de la nueva generación y pasar a otros temas? Y yo lo que respondí es que sería muy tonto de mi parte decir eso, porque en realidad todos los temas ya fueron dichos. Y la cuestión es reinventar el lenguaje, romper todas las reglas y volver a inventarlas. Es encontrar nuevas formas de decir todo lo que ya se dijo. Y decir lo propio. Me alegra mucho que haya esta nueva generación de poetas talentosas que digan lo que les de la gana. Y espero que lo sigan diciendo tan bien como hasta ahora.
Tuesday, January 08, 2008
El jubílo de la melancolía — HighWay, Marcela Robles
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Sunday, January 06, 2008
Concurso de cuento "2008 palabras"
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Saturday, January 05, 2008
HighWay — Ruta número 9, en Somos
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